martes, 26 de mayo de 2020

Senderos



Corría, la plaza, el piso, las irregularidades del terreno y allí estaba yo, apresurándome, corriendo en línea recta, esquivando. Me reía, y me acordaba de él; daba media vuelta y allá estaba, más pequeño, con su triciclo. Andaba, pedaleaba pero era ineludiblemente más lento y yo, toda piernas largas, toda piernas fuertes, lo superaba con facilidad.
Su pelo brillaba al sol y me quedaba embelesada apreciando el reflejo de sus cabellos, la tersura de su piel infantil, lo pequeño de nuestras manitas. Sus ojos, y una sonrisa difícil, plagadas las muelas de caries; cada vez que se reía, el paraíso de marfil marmolado y para mí era un éxtasis lograr esa respuesta. Lo amaba entonces tan intensamente y él allí, sin saberlo, fuimos creciendo, pero jamás se enamoró.
Atrás han quedado las horas de juego, las carreras y escondidas. Hoy día te veo y mi cuerpo lo deplora, me encantaría salir corriendo para el lado opuesto, pero allí estás: tu sonrisa ahora encantadora de dientes reparados me conmueve, nosotros crecidos y siendo ya perfectos desconocidos.

lunes, 20 de abril de 2020

Amor Propio


Me gustó lo de buscar una postura en la que te sientas cómoda y mantenerla. Literalmente, y también pensar en qué áreas de la vida une las mantiene, formas de ser o de anclarse que generan dolor y aflicción. ¿Y cómo soltarse? ¿Estará el vacío justo debajo? y ante la necesidad van llegando enseñanzas en sintonía con lo que somos y estamos; entonces sucede, después de tanto insistir el tornillo se afloja. Era con amor propio el camino, que se vuelve prístino, lúcido, en desprendimiento y liviandad.