Corre la lluvia en otoño
haciendo el poema desentona
las hojas, la de vida reconocen
sus amplias ondas
de mar invocado
absurdamente
bello.
Pensar en el poema, en el amigo
que en buen tino acompaña
tus pasos, zancadas firmes
dejan atrás dolores y agonías.
Un ritmo de a poco no es consuelo
Es menester avanzar presto y seguro
tus cálidos sucesos
vida tenue
que al albor que busca reivindica su rumbo
Botas lustrosas de esperanza vistosa
se anuda en el pecho un orgullo furioso
candente, luminoso y rojo
que apaga en las orillas
tu rotonda
infinita

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